CRÓNICA DE UN DÍA DEL VALLE

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Tal día como éste pero de hace 5 años, la Plataforma de Toledo en Defensa del Tajo estrenaba la banderola del Tajo, una lámina plástica diseñada por la Escuela de Arte de Toledo, con la que invitar a la ciudadanía toledana a poner un grito por el Tajo desde ventanas, balcones o escaparates. La experiencia no tuvo la acogida esperada y mucho menos la deseada. De hecho la tónica más común -casi unánime- era la de la desesperanza. Con ironía, la gente te daba una palmadita en la espalda al tiempo que te deseaba suerte en el empeño. Otras, en cuanto oían la palabra Tajo como objeto de nuestra defensa, sin más, cortaban toda nuestra argumentación con un “¡bueeeeno… el Tajo! Y, sin más, seguían andando. Este tipo de anécdotas ocurrían a cada paso.

IMG-20160505-WA0000Al margen de los comentarios suscitados, hay que reconocer que seguramente no sea la mejor ocasión, la de la festividad del Valle, para sacar a la gente de su programada intención de disfrutar del día, del paseo, de las campanas, de la fiesta.

Este año, animados por lo encendido que están los apoyos al Tajo en las redes sociales, hemos vuelto a salir al Valle. Pero esta vez con nuestras pancartas, con lemas sacados de esas manifestaciones que se hacen por internet, para que la gente las hiciera suyas -según sus preferencias- y diera la cara por el Tajo en su Facebook, a través de una autofotografía con Toledo al fondo y el Tajo a sus pies.

Inmediatamente constatamos que la tónica general de respuesta seguía siendo muy parecida a la de 5 años atrás; no en vano, de cada 10 personas invitadas a dar la cara por el Tajo sólo una aceptaba.

Cuesta creerlo y aún más aceptarlo, pero son los TTV –toledanos de toda la vida- quienes más reparos ponen a dar la cara por su río. Y es que 44 años de prohibición del baño en el Tajo son muchos años con los que la desidia  política y la baja autoestima ciudadana han cocinado a fuego lento el guiso de la desesperanza y la incredulidad que alimentan la actitud de darlo todo por perdido.

Aparecen paisanos cuyos dientes les salieron a la orilla del Tajo, ya sea en la estación del tren, en Safont o en la Incurnia. Uno dice que no, que no se fotografía, que “ya hace todos los días fotos del Tajo en Toledo y lo cuelga en el Facebook “ y que todo sigue igual. Además, “en esas pancartas no pone que el Ayuntamiento está vertiendo aguas sucias al Tajo desde varios sitios”, que lo hace; y “no hay más que ver lo que cae del aserradero” o lo que “sale de las alcantarillas junto al puente nuevo o bajo el puente de Azarquiel, o las chorreras que cruzan la senda ecológica”. Pero no va a poner la cara para que se “la crucen”. Otro dice, bajando la voz mientras mira de reojo a derecha e izquierda, que la solución está en la dinamita; “ya sabes lo que quiero decir”, aclara. Pero tampoco se hace la foto.

Para mayor descalabro, al menos el 60% de la población de Toledo no ha conocido el Tajo cuando era río. Aparecen grupos de chicas y chicos jóvenes y alucinan cuando ven la foto de los bañistas de Safont: “¡Jo, tío, qué guay!”. Buscan con qué lema hacerse la foto: “Yo con esta, tío; ¿te imaginas?”.  Y es que acaban de seleccionar el cartel que reza “Devolvedme la playa”. Para ellos es un juego más, sin más trascendencia. ¡Qué difícil es amar lo que no has conocido!

Por otra parte, llama también mucho la atención que haya gente que reconoce intolerable la situación del río y que es necesario pelearla, pero entiende que su situación de funcionaria le impide sostener una pancarta en contra de esa intolerable situación. Así, puede entenderse la competencia técnica incuestionable de muchos funcionarios de la CHT –Confederación Hidrográfica del Tajo- al tiempo que esa misma institución tiene uno de los índices más bajos de transparencia, cumple fundamentalmente una función de carácter político al dictado y ni siquiera tiene sus cuentas en orden como es preceptivo legalmente. Con custodios así, así le va la Tajo.

En fin… Son actitudes comprensibles. Lo que no tiene justificación ni compresión alguna es que, en su día, a finales de los 70, todas las fuerzas políticas de Toledo protagonizaran unánimes encierros en el Consistorio y lo abandonaran con el pretexto esgrimido por sus direcciones de partido de que había que jugar la carta de la democracia. ¡Como si Tajo y democracia no tuvieran nada que ver o fueran palabras antónimas!

Y ya, el colmo de los colmos, es que hoy día el Tajo se haya convertido en un arma arrojadiza entre partidos políticos en lugar de ser lo que es: el elemento patrimonial más valioso, bello, histórico, cultural, natural y ancestral por el que Toledo existe y por el que todos tienen la obligación de sacarle de su agonía. Todos tienen la obligación de dar la cara por el Tajo, sin ambigüedades ni pretextos. No existe ninguna consideración para no hacerlo.

Sin embargo, lo realmente positivo de esta lúdica propuesta de dar la cara por el Tajo está en esa minoría del 10% de personas que sin vacilar dijeron “¡Ah, pues sí; yo quiero colaborar”. Por mucho que nos pese, quienes lo tenían más claro eran GDF. Sí GDF, “gente de fuera”.

A una italiana le preocupaba que su foto en el Facebook en Italia no tuviera repercusión en beneficio del Tajo. Hasta que le contamos que recientemente atendimos la visita de un grupo de eurodiputados que vinieron a constatar las quejas que el Tajo tiene en la Comisión Europea.

La persona más afligida, sin duda, fue un valenciano. Sí uno de esos del levante español, que decimos por aquí. Es un enamorado de Toledo, seguidor acérrimo del blog “Toledo Olvidado”, que visita Toledo cada 2 ó 3 meses. Con verdadera cara de abatimiento decía que “no existe argumento alguno que pueda justificar el tener una alcantarilla por río”. Se alegró enormemente de haber conocido a algunos activistas por el Tajo, nos deseó el mejor y más rápido de los éxitos –éxito para el Tajo, claro- y, por supuesto, se llevó su foto.

Visto lo visto, puede que la GDF tenga más clara su apuesta por el río Tajo y su decidida voluntad de dar la cara por él; más que los TTV. Puede, incluso, que esa apatía de los TTV contribuya a hacer más lenta y tardía la justicia al Tajo. En 5 años hemos observado un 10% de población comprometida de TTV, pero no vamos a esperar 50 años a que el 100% de esa población nos dé su aliento para sacar al Tajo del coma profundo en que la desidia le tiene metido.

Vamos a seguir trabajando en la defensa del Tajo, aunque sea con la GDF. ¿Te apuntas?

¡¡Da la cara por el Tajo!!

 

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