Se suele decir que la ciudad de Toledo y su ciudadanía viven de espaldas al río que la vio nacer. En parte es verdad, porque no convivimos con él. En parte es mentira, porque Toledo no tiene río.

La memoria histórica de los últimos 170 años guardada en multitud de fotografías o la acuñada durante muchos más siglos en la historia que nos revela la literatura y los restos arqueológicos, hablan de una ligazón sin la cual Toledo no existiría y, por supuesto, no se habría reconocido como Patrimonio de la Humanidad. Este patrimonio es muy frágil debido a las múltiples amenazas que continuamente se ciernen sobre una ciudad finita y cercada por la cultura de un desarrollismo ajeno a su esencia milenaria, al que no le duele exhibir todo tipo de argumentaciones -unas veces reales y otras virtuales- pero generalmente más demagógicas que preservadoras y conservativas.

Los paseos guiados por el Tajo que ofrece la Plataforma de Toledo en Defensa del Tajo no son rutas turísticas con las que hacer competencia alguna a quienes enseñan a locales y foráneas las maravillas de ese patrimonio amenazado que es Toledo y que ha sido creado a lo largo de la historia por la mano de tantas generaciones y de diferentes culturas. No. Nuestro objetivo es acercar a esas personas al lugar que ocupó el elemento primigenio de todo eso, las orillas del río Tajo, y hacerlo en clave de río.

Con estos paseos pretendemos interpretar y crear la cultura y conciencia de río con las que  recuperemos el patrimonio echado por tierra al que se dice que damos la espalda, pero que, en realidad, nos cambiaron por una gran alcantarilla.

Salimos todos los primeros lunes de mes no festivos desde el aparcamiento de Azarquiel, bajo el puente del mismo nombre. En verano a las 20:00 y en invierno a las 17:00.

¿Nos acompañas?

(La fotografía en blanco y negro está tomada de toledoolvidado.blogspot.com. Playa de Safont en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1546).